martes, 27 de noviembre de 2012

Recordando mi parto...

Dicen que cada embarazo y cada parto son diferentes. Cierto, lo son. Cuando ya has pasado por uno, instintivamente sueles ir comparando el actual al anterior, al igual que cuando tienes varios hijos vas comparando el crecimiento con el anterior. Sí ya sé, no se tiene que hacer porque cada uno es diferente, pero para mí es una forma de guiarme.Pues bien, el embarazo de la pequeñaja, pese a un susto, que quedó en eso, un susto, fué genial. Esta vez me libré de las naúseas, no me podía creer que no hubiera tenido ninguna, pero afortunadamente así ha sido. En este aspecto el peor fué el segundo, que tuve naúseas hasta la semana 22 y de nuevo en la 32 hasta el final.Y claro, como el embarazo fué distinto, el parto también tenía que serlo, ¿no? :-PYa sé que los niños pueden nacer a lo largo de todo día, pero, nuevamente basándome en mis experiencias anteriores, mis partos son por la mañana. Me suelo despertar con contracciones rítmicas de madrugada, tampoco tan pronto, sobre las seis y media - siete, y cuando me he dado cuenta ya tenemos que salir hacia el hospital. Lo que hace que me ponga en alerta es que el día anterior empiezo a perder el tapón mucoso, que ya sé que no significa nada, pero en las dos veces ha sido igual... ¿coincidencia? No sé. Bien, esta vez todo comenzó así, lo que mucho más antes de lo previsto.Era la semana 38, me levanto por la mañana y sorpresa... estaba perdiendo el tapón mucoso, así empecé a sospechar de que el momento se estaba acercando. Ese día aproveché para hacerme la última foto del proyecto que suponía iba a terminar (hay que decir que hice dos versiones por si acaso aún no llegaba al final ;-) ) Me fuí a la cama sintiendo algunas contracciones, pero bueno, últimamente estaba teniendo muchas, y no dolían, con lo que tampoco me preocupé mucho. Una de las cosas que más me preocupaba es no reconocer que estaba de parto, de hecho me ha preocupado siempre, y siempre recordaba las palabras que me dijo Montse, una comadrona puericultora del gimnasio, en mi primer embarazo: "Tú tranquila, que tu instinto te lo dirá" Pero, ¿y si esta vez el instinto fallaba? Con las miles de cosas que tengo el cabeza, podría ser, ¿no? Jejeje Ilusa se mí! El instinto no falla, os lo aseguro.

38 semanas...

Por la mañana me desperté igual que cuando me había ido a dormir, así que dejé que la naturaleza siguiera su curso, y yo subiéndome por las paredes, para qué negarlo. Por la tarde tenía visita con el ginecólogo, como era monitorización le dije a mi marido que me dejase en la clínica y fuera a por los niños al cole, que tampoco podía hacer él nada ahí conmigo. Pero justo cuando entré en la clínica, me vino un pensamiento a la cabeza... "a que entro y hoy ya no salgo..." Quienes me conocen saben que soy "medio bruja" y que cuando digo cosas de estas luego pasan. ¡Y vamos si pasó!
Resultó que estaba dilatada ya de cuatro centímetros, y el ginecólogo, que ya me conoce bien, me dijo que no me dejaba ni irme a casa, que cuando la cosa se disparase, iba a ir muy rápido y que no me daría tiempo de llegar al hospital. Yo le creo, y más sabiendo al ritmo que van las cosas en mi casa :-P

Vale, empieza a organizar todo. Mi cabeza en ese momento era un lío de cosas... bien, lo primero que hice fué llamar a mi madre. Sí, lo reconozco, primero llamé a mi madre antes que a mi marido. "Vale, Mamá, estoy ya dilatada de cuatro centímetros y me quedo en la clínica, por favor ves a casa y empieza a montar la maleta de los niños". Si, esta vez no tenía hecha la maleta de los niños, básicamente porque hay varios días que van con el chandal del cole y no podía guardarlos en la maleta, no tenemos tantos.

Paso dos, llamar a mi marido, que estaba en el cole recogiendo a los niños. "Cariño, no te alteres, pero coge a los niños y vete a casa que ahora viene mi madre a recogerlos. Estoy ya dilatada y la niña va a nacer hoy" Me imagino el histerismo de mi querido S., lo primero que hizo fué decirselo a los niños. A. feliz, se lo iba diciendo a todos sus amigos "va a nacer mi hermanita, va a nacer mi hermanita", J. no quería subir al coche, el histerismo de S. in crescendo seguro.

Llega S. a casa, me llama por teléfono para preguntar lo que tenía que coger.. "la bolsa del hospital de la niña, que está en su habitación, mi maleta, a los pies de la cama, la mochila de la cámara de fotos, sí, super importante, ni en este momento me iba a olvidar :-P , el regalito de los niños que está dentro de mi armario y hazte tu maleta con el pijama y una muda.
Y S., por favor, lleva ahora mismo la maleta de la niña a la entrada, no te la vayas a olvidar" Lo sé, lo tengo que controlar todo, soy así.

Mientras mi madre ya estaba en casa, si mi madre se ocupaba de los niños yo ya estaba tranquila en ese aspecto. S. ya podía venir a la clínica.

La comadrona me dijo de romper la bolsa, le dije de esperar a que llegase S. a la clínica e hiciera la admisión... sé porque lo digo. Llamada de teléfono "Cariño, ¿dónde estás?" "A punto de coger la calle de la clínica y entrar en el parking"
Vale, a esperar un rato más.
Llega S., me pregunta qué necesito de todo lo que ha traido, "la bolsa de la niña, cariño", se va a hacer la admisión, esta vez sin olvidarse de nada, le dan la habitación, deja todo lo que ha traído y viene a la sala de dilatación. La comadrona me vuelve a hacer un tacto y me rompe la bolsa. Ahora sólo falta esperar.

Las contracciones, que ya eran rítmicas pero sin demasiado dolor, empiezan a ser mucho más fuertes. Había dicho que esta vez quería probar un parto natural, es decir, sin anestesia. Todo el mundo a quien se lo dije, excepto el ginecólogo y la comadrona, me habían tomado por loca. Pero no, yo quería intentarlo. Dije que no sabía si sería capaz de llevarlo a término, pero esta vez estaba decidida (quise intentarlo en el segundo, pero por una serie de circunstancias al final desistí).

Las contracciones eran fuertes, muy fuertes así que le dije a la comadrona que  llamase al anestesista. Me coloqué para que me pinchasen, y mientras... 
- Yo: Uffff esta contracción ha dolido mucho, ufff espera que viene otra... me parece que tengo muchas ganas de empujar... 
- Ginecólogo: Unos guantes, por favor!!!
- Comadrona: Llamad al marido, llamad al marido.
- Yo: Va a ser que sí!... Que la niña viene ya!!! 

Y me giré, y entró S y justo en el momento salió mi pequeñina. Todo esto en la sala de dilatación.

Evidentemente no llegaron a tiempo de ponerme la anestesia, así que al final fué lo que yo había querido, un parto natural, sin anestesia, sin episotomía...
Tenía a mi pequeña encima mío, no me lo podía creer, estaba exhausta, pero feliz, muy feliz. 

Me pasaron a la sala de partos para terminar con todo y mientras yo llamando por teléfono a mis padres para decirles que ya tenían aquí a su nieta y que trajeran a los niños a conocer a su hermana.

;-)

Y ahí estamos, disfrutando de nuestra princesita a cada momento, a cada instante, porque a parte de ser una experiencia única, es lo más maravilloso que se puede vivir.

4 comentarios:

  1. Ostres... Això sí que és 'una horita corta'... Una mica més i la tens pel camí! Me n'alegro molt de que hagi anat així de bé. Un petonet per tots 5!

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  2. Estoy alucinada, qué valiente, yo soy de las que gritan y da chillidos, seguro que pediría epidiural otra vez, aunque lo más probable, luego de 2 cesáreas me harían otra. Ayyyyyyyyyy aunque creo que ya no tendré más considerando como están las cosas.

    Felicidades guapetona, te "veo" feliz y con todos los motivos del mundo, el más grande y bello, en este caso bella.
    Felicitaciones nuevamente, gracias por compartir tu felicidad con nosotras.

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  3. Muchas felicidades, con el tercero me pasó lo mismo no quería anestesia...al final la pedí y resultó que no dio tiempo a que hiciera efecto.

    Petó

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  4. ooohhh Mar, qué emocionante tu relato ♥ Un abrazo gigante!!!

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