martes, 31 de agosto de 2010

Tres días que nunca olvidaré



Cuando te conviertes en padre, sientes un amor tan inmenso por tu hijo, que da miedo. Quieres que nunca le pase nada malo, que no enfermen, y sobretodo protegerles a toda costa.
Cuando de repente tu hijo enferma y lo tienen que ingresar, parece que el mundo se paralice. Todo queda relegado a un cuarto o quinto plano, y lo más importante en ese momento es la recuperación de ese pequeñín por el gustosamente te cambiarías para no verlo sufrir más.



Domingo, 22 de agosto.
9:00 a.m. "Mar, J. tiene fiebre, está a 39,2ºC". A eso se le llama empezar bien el día. Me visto corriendo y me voy a urgencias, la noche anterior llegamos de viaje y J. está sacando las muelas, pero eso es demasiada fiebre. Suponemos que pueda deberse a una otitis, amigdalitis o bronquitis (ésta última es muy frecuente en su caso). La Dra. que nos atiende no le encuentra nada.

Como conseguimos bajarle la fiebre, decidimos ir a celebrar el santo de mi abuela con toda la familia. Está a una hora de viaje, así que no suponemos que fuera un problema. Cuando llegamos a las tres, el niño vuelve a estar a 39ºC. Conseguimos bajársela al cabo de una hora, pero enseguida vuelve a subirle a 38,5ºC. Y a las nueve de la noche vuelve a estar de nuevo a 39ºC.
Volvemos a casa, previa visita a urgencias... esta vez nos dicen que parece tener el cuello algo rojo. Seguimos con paracetamol y apiretal.

Lunes, 23 de agosto.
Seguimos pasando el día a 38,5ºC - 39ºC. Aquí hay algo que no funciona, pienso. Así que como la Dra. nos dijo que si continuaba con la fiebre volviésemos, a las cuatro fuí otra vez a urgencias. Esta vez decidieron hacerle una placa de torax, para descartar una neumonía. Salió bien, pese a eso el Dr. que nos visitó decidió darle antibiótico. Es el mismo que nos recetan con las bronquitis de J. así que me dá "tranquilidad". Esa noche vuelve a repetir la fiebre de 39,2ºC y tardo más de hora y media en conseguírsela bajar, tras pasar media hora en la bañera.

Martes, 24 de agosto.
Conseguimos más o menos controlar la fiebre dándole antitérmicos cada cuatro horas. El peque hace una siesta de tres horas y vuelve a levantarse con fiebre, 38,5ºC y empieza a hacer unas heces llenas de moco. Será del antibiótico, pensamos, pero luego recordando las otras ocasiones en las que se lo habíamos administrado, nunca había hecho eso.



Miércoles, 25 de agosto.
01:00 a.m. J. vuelve a estar a 39,2ºC. Le administro el antitérmico y me lo llevo a urgencias. Algo dentro de mí decía que algo no iba bien, eran demasiados días con fiebre y ya llevábamos dos dosis de antibiótico (una dosis cada día). Me llevé a urgencias la radiografía que me habían hecho el día anterior y el informe de urgencias. En cuanto se lo doy al Dr. empieza a hacer que no con la cabeza, eso ya no me gustó.
Colocan a J. en una bañera para bajarle la fiebre, una hora después lo han conseguido. Le colocan un gotero con suero y le hacen análisis de sangre, orina y heces. Los resultados del análisis de sangre demuestran que tiene una gran bajada de glóbulos blancos (si normalmente están a 5.000 en un niño estaban a 1.900). En cuanto me lo dijo el Dr. una sola palabra rezumbaba en mi cabeza: Leucemia.
A las cuatro y cuarto de la madrugada me dicen que nos van a ingresar. Llamo a mi marido para decírselo y a mi madre, que no está en la ciudad.
Nos suben finalmente a la habitación a eso de las seis. Consigo dormir algo, pero a las ocho nos vuelven a despertar. Le toco el frente a J. y está ardiendo!!!
Justo en ese momento llega mi madre, para mí es un alivio porque se va a llevar a A. y así mi marido y yo podemos turnarnos con J. en el hospital. J. vuelve a estar a 39ºC, pero le colocan algo en el gotero y consiguen bajarle la fiebre.
Durante la mañana viene la Dra. y nos dice que le repetirán los análisis por la tarde y que ya han empezado a hacerle cultivos con la sangre de los análisis de la madrugada.

A las cinco de la tarde le vuelven a pinchar para sacarle sangre. Y a la hora viene la pediatra que está de guardia. Los análisis no han salido bien, algo no marcha bien. Nos comunica que ha pedido el traslado de hospital. En cuanto me habla de los resultados del análisis, yo me pongo en lo peor. Salgo de la habitación cuando la Dra. se va y llamo corriendo a mi madre, cuando finalmente consigo dar con ella lo único que alcanzo a decirle es "Mamá, se muere, J. se muere". Le explico lo de los análisis, el cambio de hospital y demás y mi madre organiza todo para dejar a mi hijo mayor con mi abuela y hermanos. Al cabo de dos horas está a mi lado.
Finalmente arreglan todos los trámites burocráticos necesarios y nos trasladan al Valle Hebrón (un gran hospital con una área inmensa de maternoinfantil). Llegamos a las once y media de la noche.
Al llegar las miles de preguntas necesarias y más análisis de sangre. Al menos, en una parte algo sale mejor que los que le hicieron a media tarde, pero el niño debe seguir ingresado. Nos ponen en observación, al lado de urgencias.

Jueves, 26 de agosto.
Esa noche es difícil para mí, básicamente porque me encuentro sola y con miles de ideas rondándome por la cabeza. La palabra leucemia no paraba de recurrir a ella cada dos por tres. Duermo como puedo, pues las enfermeras entraban cada hora a tomarle la temperatura y la tensión.
A las nueve mi marido ya está conmigo, nos ayuda a aguantar a J. de nuevo cuando tienen que pincharle para un nuevo análisis. Al cabo de una hora más mi madre viene para hacerme el relevo. Mi padre me acompaña a casa para que me despeje y me duche. Cuando estaba a punto de tomarme un café con leche, me llama mi madre diciendo que ha venido la Dra. y que han decidido que tienen que hacerle una ecografía abdominal al niño y una punción de la cresta ilíaca para descartar la leucemia. Nuevamente esa palabra viene a la mente... y yo pensando en porqué no había guardado el cordón umbilical del pequeño, en si su hermano sería compatible (sé que hay más compatibilidad entre hermanos que no con padres) y si llegado el caso, podríamos tener otro hijo modificado genéticamente (creo que ya es posible, no?) para ser compatible con J.
Corriendo como puedo, llamo a mi padre de nuevo para que me acompañe al hospital. En cuanto llego ya le han hecho la ecografía y todo está bien, ahora queda el peor trago, la punción. A las doce vienen a buscarle. J. no se quiere despegar de mí, así que como le llevan con la cuna va abrazado a mi cuello todo el trayecto. Llega el anestesista y lo prepara todo, me da una autorización para firmar y empieza todo. Durmieron a J. estando yo a su lado, tengo que decir que ha sido de lo más duro que me ha tocado vivir, en cuanto cerró los ojos no pude contener las lágrimas y mi madre me sacó de la habitación. Fueron quince minutos lo que duró, los quince minutos más largos de mi vida. Encima estábamos en la unidad de hematología y oncología y al ver a esos niños con las mascarillas y la cabezada rapada, volvía a mi cabeza la palabra leucemia.

A las cuatro viene la Dra. con buenas noticias, la idea de la leucemia se desvanece, ahora saben que se trata de un virus, un virus que le ha llegado a la médula. Lo bueno es que lleva casi un día y medio sin tener fiebre. Los análisis de la mañana indican una mejoría a nivel de glóbulos blancos, pero aún así siguen estando bajos.
Continuamos estando ingresados.

Viernes, 27 de agosto.
Nuevamente vuelven a sacarle sangre a J. para nuevos análisis. Estamos a la espera de los resultados porque eso decidirá si finalmente nos podemos ir a casa, o debemos seguir ingresados. El resultado es que la cosa sigue más o menos como el día anterior, y podemos irnos a casa, pero el niño necesita tranquilidad y relax. Preguntamos a la Dra. si podemos salir de la ciudad, a una hora de distancia, y asiente. Ahora sólo queda esperar a los resultados de todos los cultivos que han ido haciéndole, que nos darán el día 1 de septiembre. Es muy posible que no salga el virus que le causó todo esto, y nos quedemos sin saber ni como se contagia, ni el periodo de incubación ni nada. A las dos de la tarde, llegamos finalmente a casa, han sido tres largos días, pero finalmente estamos los tres de vuelta.

Miércoles, 1 de setiembre.
Hemos vuelto al hospital para un control. J. al verse ahí y ver nuevamente batas blancas quería salir y no paraba de repetir "nem" (anem - vamos) y señalaba la puerta de la calle. Hoy el pinchazo para el análisis fué en la punta del dedo, lo que parece que no dolió tanto, aunque las lágrimas volvieron a sus ojos igual. Pero pronto desaparecieron con unos mimos de sus padres y salir a dar un paseo mientras esperábamos los resultados de este nuevo análisis. Casi dos horas después nos han llamado, todos los análisis que le hicieron la semana pasada han dado negativos, y el de hoy ha demostrado su recuperación absoluta... nivel de glóbulos blancos y plaquetas genial :-) Ya podemos pasar página y dejar de pensar en este episodio vivido. La suerte es que los niños olvidan, aunque los padres no.


Espero no tener que volver a vivir nunca una historia como ésta, y deseo de corazón que todos aquellos que hayais pasado o esteis pasando por ella pronto podais pasar página también. Para los que teneis algún hijo enfermo en el hospital, toda mi energia positiva y mis ánimos.

La Vuelta al Mundo: Sol (Agosto 2010)

Agosto, verano (al menos en el hemisferio norte)... se supone descanso y vacaciones. El tema del sol, se suponía un tema fácil... pero justo fué empezar agosto y estar la primera semana el cielo nublado :-( Si es que esto es cosa de la Ley de Murphy, como siempre. Menos mal que las nubes se fueron y volvió el sol... con las ganas de sol que yo tenía!!!

Pasaron los días y nos fuimos de viaje con los niños, así que fotografié el sol en otros lugares, con otra luz, poniéndose a otras horas a las que yo no estaba acostumbrada.
Y volvimos del viaje, y llegó nuestro gran susto, y estuve tres días encerrada en un hospital con el peque (ya os lo contaré en otro post) y sin poder ver el sol... en cuanto salimos, porque felizmente todo pasó, lo primero que hice es volver a disfrutar del sol... y es que dicen que no valoramos las cosas hasta que las perdemos, y así fué... estar privada de sol durante tres días me hizo desear con todas mis fuerzas querer salir de ahí y notar su calor en mi piel.

Y bueno, aquí os dejo con las fotos que este mes subí al mural;




















Y las que "el monstruo del mural" se tragó, que igualmente me gustan :-)





Para seguir viendo otras fotos del sol, id al mural del grupo y al blog de Jackie.

domingo, 8 de agosto de 2010

Verano



Estamos en verano, y ya llegaron las merecidas vacaciones... así que si no me veis por aquí, ya sabeis a que se debe :-P

Un beso y hasta la vuelta!!!

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